Ismael Carballo Cabanelas tenía problemas ya antes de nacer. Le
diagnosticaron retraso de crecimiento intrauterino. Vino al mundo el 23
de abril del 2009, con 37 semanas de gestación y un peso de 2,200
kilogramos que le obligó a permanecer en la unidad de neonatos 17 días.
«Medía 44 centímetros e era tan pequeniño que ó principio non lle
dábamos importancia a que non collese máis peso nin levase o ritmo
normal de calqueira neno», comenta Rocío, su madre. Pero a los tres
meses los escasos avances se frenaron por completo. Antes de cumplir el
año en el CHUO empezaron a realizarle pruebas para corroborar que tenía
déficit de la hormona de crecimiento y solicitar al comité médico de
evaluación del Sergas que autorizase el tratamiento. Hasta en tres
ocasiones se pidió desde Ourense y otras tantas recibieron contestación
negativa de Santiago.
Por Fina Ulloa

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