13 septiembre 2014

La lucha para que un niño pueda crecer

Ismael Carballo Cabanelas tenía problemas ya antes de nacer. Le diagnosticaron retraso de crecimiento intrauterino. Vino al mundo el 23 de abril del 2009, con 37 semanas de gestación y un peso de 2,200 kilogramos que le obligó a permanecer en la unidad de neonatos 17 días. «Medía 44 centímetros e era tan pequeniño que ó principio non lle dábamos importancia a que non collese máis peso nin levase o ritmo normal de calqueira neno», comenta Rocío, su madre. Pero a los tres meses los escasos avances se frenaron por completo. Antes de cumplir el año en el CHUO empezaron a realizarle pruebas para corroborar que tenía déficit de la hormona de crecimiento y solicitar al comité médico de evaluación del Sergas que autorizase el tratamiento. Hasta en tres ocasiones se pidió desde Ourense y otras tantas recibieron contestación negativa de Santiago.
Por Fina Ulloa

No hay comentarios: