1. Bienaventurado el profesor que, aún a riesgo de no ser entendido, insiste en su tarea: el tiempo dará su fruto.
2. Bienaventurado el profesor que, aún sabiendo, pone su sabiduría en las manos de Dios: llegará al fondo de muchas cuestiones.
3. Bienaventurado el profesor que entiende su trabajo como una vocación: será una fuente inagotable.
4. Bienaventurado el profesor que, además de promover la cultura, arma con valores las mentes de sus alumnos: será forjador de la futura sociedad.

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