Álvaro y yo llegamos hace apenas un mes a Maban (en el estado noroeste de Upper Nile) para incorporarnos como jesuitas al equipo del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS, siglas en Inglés). Más de 127,000 personas refugiadas del Sudan llegaron aquí a finales del 2011 y principios del 2012. Viven en cuatro campos en una situación muy precaria.
Estos refugiados se encuentran literalmente atrapados entre dos guerras, una en su tierra de origen (Sudán) y otra en el país que les acoge (Sudán del Sur). No tienen donde reposar la cabeza.
En esta situación tan difícil, el JRS ha podido empezar unos cursos de formación para unos 150 profesores, provenientes tanto de los campos de refugiados como de la comunidad local. Según datos recientes, más del 80% del profesorado no sólo no tienen ninguna cualificación sino que no han ni terminado la primaria. De manera que queda todavía mucho trecho por andar hasta alcanzar una educación de calidad.
El JRS ha iniciado también un programa de acompañamiento psicosocial, formando a refugiados en técnicas básicas de terapia, de gestión de las experiencias traumáticas durante la guerra. También hacemos visitas regulares a más de 245 persones vulnerables (gente mayor, gente con discapacidades, etc.) y empezamos hace muy poco a ofrecer actividades deportivas a los jóvenes, que a menudo no tienen nada que hacer en el campo.

1 comentario:
me parece espectacular la llegada delos jesuitas a Sudán!!, esta gente sabe como capacitar, respetar, amar y ayudar en estos problemas tan profundos, debe de ser una de las mejores y unicas soluciones de fondo!!, enhorabuena!!
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