Carta nº 236
Agosto 1902
“Yo estoy muy bien y como de todo que da gusto. ¿Ve lo que Dios hace
con los suyos y cómo cuida de mí? ”
Y así nos ha
cuidado otro curso más. Muchos somos los que esta semana cerramos el curso en
alguna de las etapas. Otro curso más para dar gracias a Dios por cuidar de
nosotros, por darnos la oportunidad de poder organizar otro curso más para
septiembre porque tenemos alumnos para ello. Y porque hoy, como ayer, muchos
padres siguen confiando en nosotros para compartir la educación de sus hijos.
Muchas
son las razones para agradecer, pero quiero destacar a las personas con las que
comparto claustro y comunidad educativa, a todas, muchas gracias por el
esfuerzo y por toda la ilusión derrochada, también por todas las discrepancias
dialogadas y el respeto ante ellas.
Sólo
diría ¿veis lo que Dios hace con nosotros a pesar de lo que somos? Esa es la
clave: Dios nos cuida y quiere que cuidemos a los alumnos. Por eso dentro de
unos días iniciaremos las merecidas vacaciones, espero que sirvan para
descansar de verdad, pero también para que no descansemos de abrir los ojos a
los nuevos retos que las leyes nos ofertan y a los que nosotros, como personas
que queremos mejorar, estamos dispuestos a asumir para el 14-15.
Dios,
que es Padre que de todos cuida, nunca nos dejará. Se trata ahora de no dejarle
a Él, de educar desde el corazón con las herramientas que este siglo ha puesto
a nuestra disposición. Ese es el estilo que nunca falla. Yo creo en las
segundas y terceras y … oportunidades, por eso creo que podemos hacerlo mejor,
que solo falta encontrar ese elemento que nos haga desatar la pasión. Pero a la
vez creo que lo hacemos bien, que la persona es lo primero.
Hace
un tiempo vi una película donde una joven le preguntaba a otra por su escuela
muy interesada en asistir a ella. Y esta joven le contestaba: bueno es una
buena escuela, como otras buenas escuelas, pero atienden y cuidan muy bien a la
persona. La respuesta inmediata fue: me gusta. Creo que esa respuesta marcó una
diferencia importante. Y la otra joven acudió a inscribirse en esa escuela
donde la persona es cuidada como tal. Creo que con otras palabras eso es lo que
la M. Cándida diría para sus escuelas y lo que otras Fundaciones quieren para
sus alumnos.

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