Por Mª Luisa Berzosa fi
Después del encuentro con María Inéz quedamos inquietas y motivadas para comenzar un camino juntas. ¿De dónde partir? En encuentros y conversaciones espontáneas se percibía este deseo. De una charla así entre algunas hermanas surgió un primer encuentro.
Recibimos la invitación para el sábado 29. En una tarde de lluvia y frío fuimos llegando a nuestro colegio Mater Purissima y a las 5 comenzamos el encuentro. Eramos 38 hermanas, de todas las comunidades de Madrid.
Las hermanas de Orcasur que habían tenido algunas reuniones sobre todo lo escuchado y vivido en el encuentro con María Inéz, nos ofrecieron una hoja con algunas claves para comenzar a dialogar. En un primer momento escuchamos la canción “Somos tu gente”, de Fabiola, que nos ambientó muy bien para la ocasión: “Hay mucho que agradecer, aún queda mucho por andar, somos tus manos, somos tu historia…”
Durante un buen rato pudimos expresarnos con gran libertad y apertura y la escucha mutua nos ayudó mucho a vislumbrar el paso siguiente. Aparecían sentimientos encontrados, temores, incertidumbres, interrogantes sobre todo en el cómo hacerlo, dudas, pero predominaba la esperanza y confianza en el Señor y en las demás; el reto de lo nuevo, el arriesgarnos sabiendo que la Congregación nos pide algo en consonancia con la iglesia y sobre todo con los cambios de la sociedad actual a la que queremos servir.
Hicimos presente también que es a nosotras en este momento, comunidades de Madrid, a quienes nos llega la invitación para buscar y hacer propuestas al gobierno provincial y que otras hermanas harán lo mismo desde su contexto.
En el diálogo fue tomando fuerza el deseo de continuar, de hacer proceso y por tanto de seguirnos encontrando. No fue fácil fijar la fecha siguiente pero asumimos que no todas podremos estar siempre presentes y que de alguna manera tener la relación de lo que va sucediendo en cada reunión puede ayudarnos; el compromiso es personal antes que comunitario y seguro que encontramos el modo de no quedarnos fuera del camino aunque no podamos estar siempre presentes.
Para la próxima reunión, el 12 de abril, llevaremos las necesidades de cada contexto y qué entendemos por proyecto.
Pasando a la capilla hicimos un momento de silencio para escuchar lo que quedó en nuestro corazón como mensaje, como palabra de Dios a través de la escucha mutua; pedimos a María que nos ponga con su Hijo y que no dejemos de orar unas por las otras, sin olvidar a todas las hermanas de nuestras comunidades. Cantamos el Magnificat y después pudimos compartir un café con exquisitos dulces preparados con mucho cariño por la comunidad del Mater.
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