10 febrero 2014

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 218

Carta nº 218     Octubre 1901
“La Providencia es muy grande y no nos abandonará”

            Buscaba un poco de luz y aquí la he encontrado. Gracias de nuevo M. Cándida. Confiaré en la Providencia porque sé que no nos abandonará y a la vez dejaré de preocuparme por situaciones o futuro que no me compete. Así de claro y así de sencillo. Ha sido un camino que tenía que recorrer y me siento orgulloso y agradecido por haberlo hecho. Pero hasta aquí.
           
            Que la Providencia me vaya ayudando e iluminando en lo que debo hacer como persona. No reniego de nada de lo vivido, al contrario, la palabra gracias se queda pequeña, pero he aprendido a no sufrir por aquello que no me corresponde y eso me ha llevado un tiempo. Pero gracias a Dios ha llegado el momento.

            Me siento aliviado de una tarea que no era la mía y pido perdón por si mi interés ha podido molestar o inquietar a alguien. Lo hice simplemente porque sentía que era parte de mi vida. Pero he descubierto que el silencio de quien debía hablar ha sido la clave para entender muchas cosas que no veía. La Providencia es muy grande y tiene su momento para hablar, o mejor dicho, la Providencia es muy grande y siempre habla, lo único que ocurre es que no siempre la había escuchado con tanta claridad.

            Realmente es la Providencia quien nunca nos abandona, solo la Providencia. Es como ese poster que dice: Jesús, amigo que nunca falla. Y por supuesto no nos abandona, sin embargo nosotros, a veces, abandonamos. Dejamos de ser sal y nos volvemos sosos. Dejamos de ser luz.

            Pero, a pesar de todo, con lo aprendido, vivo, y con lo vivido, aprendo dónde poner la confianza. Sólo en Dios.

           



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