18 noviembre 2013

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 204

Carta nº 204     Marzo 1901
“Dios nuestro Señor le dará paciencia para sufrir esos días”

            El lunes pasado fue una invitación a descubrir la prudencia, y hoy la M. Cándida nos invita a redescubrir la paciencia. Y me pregunto: ¿Por qué la paciencia va casi siempre unida al dolor, al sufrimiento?

            La M. Cándida sabe mucho de este asunto, de esperar un poco o mucho para intentar hacer las cosas que quiere y no poder hacerlas, de querer viajar donde la esperan y no poder moverse del lugar donde se encuentra. Sabe de esperas pacientes. Y ante estos aparentes problemas saca oportunidades para hacer otras cosas, o simplemente rezar y pedir por todos los que puedan necesitar su oración, y desde las cartas a las conversaciones aprovecha lo que la escasa salud  le ofrece.

            Ante el sufrimiento hay que reaccionar y aceptar. Ante el sufrimiento personal hay que aceptar, caminar y transformarlo. Y en este proceso es indispensable la paciencia, esa paciencia activa que pone en manos de Dios  aquello que se escapa de nuestras manos. Y que además pone en manos de otros hermanos aquello que necesita lograr.

            Ayer, en la carta de Lucas, vuelve a salir el “no tengáis miedo, mejor dicho, no tengáis pánico”. Ante el sufrimiento, no hay miedo, hay confianza en quien nos entiende. Sobran las palabras en estas situaciones, y si hicieran falta, “yo os daré palabras y sabiduría”. Y a nosotros nos corresponde la “perseverancia”. Después de leer de nuevo el Evangelio y releer el comentario de José Luis Cortés, me quedo con el propósito de cambiar aquello que puedo, de intentar cambiarme a mí y luego lo que pueda.


           

No hay comentarios: