30 septiembre 2013

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 197

Carta nº 197    Noviembre 1900
“Dios proveerá “

            Después de dos semanas hablando, en el evangelio de los domingos, del dinero y de los ricos, hoy… Dios proveerá.

            ¿Quién no ha pasado por circunstancias económicas difíciles? ¿De dónde hemos sacado las fuerzas para superar esos momentos? Muchas cartas de la M. Cándida reflejan las situaciones de ese momento, las penurias, el hambre, la incertidumbre. Y ante estas circunstancias… Dios proveerá. Y conforme leo más cartas, descubro a una mujer que no se quedó con los brazos cruzados, sentada en una silla repitiendo esta frase a las hermanas. No. Descubro a una mujer que a pesar de todo, siempre tuvo una palabra de confianza en quien se había fiado y de quien sabía a ciencia cierta que nunca le fallaría.

            Hoy también tenemos circunstancias difíciles, pero ¿respondo con la misma seguridad y certeza a estas necesidades? ¿Cómo respondo?

            El dinero hace falta, no soy quien para juzgar a los ricos ni a los pobres, aunque sí libre para hablar de lo que pienso. Creo que la clave es ¿dónde está mi corazón? ¿qué tipo de sangre corre por mis venas?

            Dios proveerá, por supuesto. Mejor, Dios provee y siempre. Sólo hay que mirar a nuestro alrededor y ver a tanta gente que impulsada por al amor a Dios se entrega voluntariamente al servicio de los demás, entrega su tiempo y algo más, en ayudar a los que puede. Mucha gente organizada para repartir alimentos, ropa, libros y sonrisas. Y esto ¿no es que Dios provee? Porque no creo que estemos esperando ese extraordinario acontecimiento donde con efectos especiales Dios provea y lo deje claro.

            Dios provee con nuestras manos, pero sobre todo con nuestro corazón.

            Al leer esta frase, sólo me quedo con sensaciones de ánimo. De saber que no estoy solo, que no estamos solos. De saber que tengo mucho por hacer, que muchas veces me equivocaré y tendré que repetirme: “Dios proveerá”. Pero sobre todo, saber que ante las dificultades hay que caminar y confiar.


            

No hay comentarios: