El grito que se elevaba al cielo era ¡“muchas gracias, Señor”! Tenemos en nuestras manos el trabajo de muchos días de atención y escucha amorosa al Espíritu la expresión de nuestra vida, y el deseo de ser fieles al carisma recibido para el “mayor bien de los prójimos”.
Tuvimos un momento personal de contacto con la Determinación, donde, en una lectura afectiva, atenta y orante, fuimos, conociendo y sintonizando con el sonido de la voz de Dios y su Palabra en ella contenida.
En seguida, en pequeños grupos, hicimos la lectura y reflexionamos sobre cada bloque de la misma, deseando insertar en nuestra historia para escribir nuevas páginas, atentas a lo que el Padre quiere de nosotras.
Al fin de día, en la Eucaristía, presidida por Pe. Delmar SJ, dimos gracias a Dios y pedimos para que El nos ayude hacer vida nuestra Determinación.
Por la noche, una animada confraternidad con alegría y entusiasmo. Hemos visto, antes, algunas fotos del proceso de la CG XVII; luego, el equipo de animación nos ha divertido mucho con las interpretaciones de las palabras del día. ¡Mucha risa e integración!
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