Preguntar a los alumnos cómo se sienten hoy es igual de importante que preguntarles la lección, saber cuáles son sus sentimientos y emociones para educarles para la vida es dirigirnos a una educación de calidad. La educación emocional cobra protagonismo en las clases en cualquier momento de la formación del alumno.
Aprender con corazón poniendo emoción a lo que hacemos hace que los conocimientos se consoliden mejor, asociando el trabajo con lo que sentimos. Preparar a los alumnos para la vida debería ser una constante en el aula, aprovechando momentos para desarrollar competencias emocionales y sociales.
- ¿Cómo puedo hacer a los alumnos emocionalmente inteligentes?
- Utiliza los primeros momentos del día para saludaros y compartir noticias.
- Crea situaciones de reflexión.
- Plantea trabajos en grupos para desarrollar habilidades sociales.
- Introduce contenidos que fomenten la creatividad y responsabilidad del alumno.

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