26 junio 2013

EducANDO: Aprender y conectar, 6 pautas para una ecología de la información

La conectividad global, las pantallas y los dispositivos tecnológicos han liberado a la información de su condición estática. Cuando leemos o nos relacionamos conectados con nuestra tableta o en el portátil, la información es un elemento vivo. Podemos guardarla, enviarla, modificarla, transformarla, personalizarla, compartirla, cortarla… somos partes del proceso de generación de la información. En el libro subrayamos o apuntamos, en la Wikipedia podemos además, colaborar en la edición.

Nuestra pantalla, conectada al mundo con otras miles de millones de pantallas a través de Internet, es una gran red de información dispuesta para su transformación en conocimiento. No nos engañemos, el analfabetismo digital abre una brecha que se extiende más allá de lo meramente cognitivo, afecta tanto a lo emocional como a lo social y repercute directamente, en la creación del proyecto vital de cada persona.Porque la información como puerta de acceso al conocimiento, es clave para la libertad y el desarrollo humanos.

La información en la pantalla se narra siguiendo un patrón multimedia, con una tendencia a la participación, a su transformación y a la presentación de un suministro interminable de nuevas fuentes, con más actualizaciones y con mayor rapidez en cada momento. ¿Cómo se comporta la información conectada en la red y en la pantalla? Si la información es un elemento vivo ¿cómo es su hábitat? Podemos definirlo en seis pautas que configuran su ecología.

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