20 mayo 2013

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 190


Carta nº 190    Agosto 1900
“Dios quiera que sean muy constantes en los propósitos y conserven esos buenos y santos deseos de adelantar en la perfección; pero que no se quede sólo en los deseos, sino que los pongan en práctica”  

            Desde la experiencia personal se habla muy bien. Y además no ofendes a nadie. Cuántas cosas se me han quedado en los deseos, buenos deseos, y no las he puesto en práctica. Unas veces por dejadez, otras por creer que no merecía la pena, otras por dejarme llevar por los elementos externos que, a veces, agobian, y otras …. Me viene a la memoria las palabras de una amigo que me contaba cuando un día se quedó atrapado en un aeropuerto en un cambio de aviones; le estaban esperando en una ciudad y no podía hacer nada por evitar llegar tarde o incluso no llegar, y comenzó a intentar solucionar el problema pero sin angustia. Me contaba que cuando las cosas no dependen de ti, lo mejor es intentarlo y vivir el momento, porque todo tiene su sentido. Y descubrir cosas nuevas y descubrirte como nueva persona que madura y crece, pero sobre todo que empieza a vivir de una forma diferente.

            La M. Cándida nos pone estas palabras justo después del domingo de pentecostés. ¡Qué oportuno!. El Espíritu de Dios, el Espíritu Santo vino y viene, y nos puede llenar el corazón de deseos, y nos puede dar la fuerza para iniciar algo nuevo, y nos puede animar y decir que merece la pena, pero podemos quedarnos en esa habitación llenos de deseos. Y eso no es Pentecostés.

            No hay práctica buena sin deseo reposado y contrastado con el evangelio, sin deseo pensado y llevado a una oración, sin deseo confiado. Porque no podemos olvidar que seguimos en Pascua, que seguimos en tiempo de esperanza, de alegría, de vida, de alegría compartida, porque no podemos confundir el tiempo de Pascua con el tiempo de unas rebajas, que cuando acaba ya no sirve lo ofertado. No es así. Pascua es para siempre. Por eso se trata más de una actitud, de una forma de vida, que de un tiempo. Por eso hay que sonreír aun cuando por dentro estés casi roto, confiar aun cuando creas que todo está  a punto de caerse.

            Y comento, al respecto, una palabras del Papa, que pueden ayudar a entender lo de la perla de hoy: Consejo de San Francisco de Asís a sus hermanos: predicad el evangelio y, si fuese necesario, también con las palabras. Predicar con la vida: el testimonio.

           

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