30 mayo 2013

ESCUELA SAN MARTIN DE PORRES, GUACHUPITA: UNA VOCACION NECESARIA

Los dones que nos regala el Señor, son para compartirlos con los demás si no hacemos esto no tienen sentido. Lo mismo sucede con las vocaciones cuando realizamos una tarea o función que nos gusta nos entregamos a ella, la educación no escapa a ello; cuando nos gusta educar, nos convertimos en maestros innatos.

Para poder ejercer esta profesión es necesario tener vocación, porque formar personas exige entrega, paciencia, amor, humildad, perseverancia, fe, sensibilidad, respeto, colaboración… para mí es como un sacerdocio donde el compromiso va más allá de cumplir un horario, tiene que ver con la integración, colaboración desinteresada, la escucha atenta, la búsqueda de soluciones conjunta, sentirme parte de la comunidad, creer en la gente, sentir que pase lo que pase Dios Padre misericordioso siempre está con nosotros.

Ya estamos en mayo y con el llegan muchas actividades, muchas de ellas recogen de manera especial lo que ha sido el desarrollo del año escolar como es la feria Curricular este año con el tema de la Contaminación trabajado en el centro desde el reciclaje como medio de cuidar el ambiente, la Olimpiada de lectura que tiene su cimiente desde que inicia el año escolar, acto a las madres, la semana de la Madre Cándida, todas estas actividades nos llenan de regocijo porque vemos los frutos que todos sembramos (alumnos, docentes, padres, madres, personal de apoyo, equipo de gestión …).

Podemos ver y sentir por los comentarios de los padres, madres, alumnos, docentes, vecinos…, que la escuela está cambiando, no porque reciba más recursos económicos sino porque sus actores cada vez más se hacen más conscientes de su rol y además es evidente que si queremos cambiar la sociedad tenemos que empezar por nosotros mismos.

Cada persona que nos visita nos dice lo mismo “Esta escuela a pesar de estar en este barrio brinda un ambiente de paz” ó “Me gusta venir a esta escuela” y somos conscientes que realmente lo que marca la diferencia es el carisma de Madre Cándida que nos lleva en todo momentos a tener a Jesús como centro viviendo los valores del reino.










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