04 marzo 2013

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 179


Carta nº 179    Marzo 1900
“… necesito que todas me ayuden con sus oraciones”  

            La oración siempre es buena y necesaria. La ayuda siempre es buena y necesaria. Y cuando se necesita ayuda, la oración acompaña. Por eso la M. Cándida, en situaciones concretas, pedía ayuda, pedía oración, porque sabía a quién había que acudir para que las cosas se arreglasen.

            En estos momentos, en estos días, no encuentro otra frase mejor para compartir con todos los que formamos esta gran familia:
            “…necesito que me ayuden con sus oraciones”
            y lo necesito porque estoy seguro y convencido de que funciona, estoy seguro que en la otra parte hay alguien que escucha y actúa, porque así lo he sentido en muchas ocasiones, aun cuando los resultados de mi oración no coincidieron con los resultados reales. Y lo necesito, sobre todo, porque hay alguien que lo necesita.

            Creo que la oración es fundamental para solucionar problemas, creo que la oración une y sobre todo creo que la oración ayuda a llevar de mejor forma todo lo que la vida nos va ofreciendo. Creo que la oración va muy unida a la virtud de la paciencia, a la espera esperanzada y confiada. Cuentan que entre los indígenas de Chiapas, cuando el maestro, derrotado por los años, decide retirarse, le entrega al alfarero joven su mejor vasija, la obra de arte más perfecta. El joven la recibe y no la lleva a casa para admirarla, ni la pone sobre la mesa en el centro del taller para que en adelante le sirva de inspiración y presida su trabajo. Tampoco la entrega a un museo. La estrella contra el piso, la rompe en mil pedazos y los integra a su arcilla para que el genio del maestro continúe en su obra.

            Esta frase de la M. Cándida y esta historia de Chiapas me recuerda la actual figura del Papa Benedicto XVI. Es como si esa frase la hubiese dicho en estos días. Es como si en esta historia fuese él, el protagonista. Gracias por dejarnos una hermosa vasija, gracias por haber cuidado esta gran vasija. Que tu oración de estos días sea fructífera para el bien y futuro de la Iglesia.

No hay comentarios: