Carta nº 178 Febrero 1900
“Esta es mi opinión,
ahora véanlo ustedes”
Comienza un nuevo
siglo y, unos días después de Santa Águeda encontramos la primera carta de la
madre Cándida en el siglo XX.
Y
comienza dando muestras de su forma de ser, de su carácter, que como el de
todos nosotros se va amoldando. En el caso de la M, Cándida se va amoldando a
Dios. O dicho de otra forma, Dios la va amoldando sin perder nada de ella misma.
Dar la opinión es dejar claro nuestro pensamiento, es hablar de lo que pensamos
y sentimos, es exponer y exponernos sin miedo. Y todo esto tiene una segunda
parte: escuchar. Por eso la M. Cándida expone y deja tiempo para que lo vean
las demás y puedan decirle algo. Os digo mi opinión, pero me interesa lo que
vosotros pensáis. Y ¿qué pasa cuando no coinciden?
Dejamos
la puerta abierta a equivocarnos y pedir perdón, dejamos la puerta abierta a
dar la enhorabuena, que parece que esto nos cuesta más, en definitiva dejamos
la puerta abierta a tener en cuenta a los demás.
Esta
es mi opinión, esto es lo que pienso y con esto voy hasta el final. Algo así es
la Cuaresma que llevamos iniciada. Estamos casi en la mitad y con ella voy hasta
el final con ella quiero dejar claro lo que soy y lo que siento. Recuerdo el
primer domingo donde Dios convierte los necesarios desiertos en oasis. Y ayer
recordábamos a quién hay que escuchar y que necesitamos encontrar momentos para
orar.
En
estos tiempos no podemos tener miedo a dar nuestra opinión. El mismo que a
escuchar y respetar la de los demás. Pero con cuidado, es decir, sabiendo que:

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