“No te inquietes por las dificultades de la vida,
por sus altibajos, por sus decepciones, por su porvenir más o menos sombrío.
Quiere lo que Dios quiere. Ofrécele en medio de vicisitudes y dificultades el
sacrificio de tu alma sencilla que, pese a todo, acepta los designios de su
Providencia. Poco importa que te consideres un frustrado, si Dios te considera
plenamente realizado, a su gusto. Confía ciegamente en ese Dios que te quiere
para sí, y que llegará hasta ti, aunque jamás le veas. Piensa que estás en sus
manos, tanto más fuertemente cogido cuanto más decaído y triste te encuentres.
Vive feliz, te lo suplico, vive en paz, que nada te altere, que nada sea capaz de
quitarte tu paz: ni la fatiga psíquica, ni tus fallos morales. Haz que brote y
conserva siempre en tu rostro una dulce sonrisa, reflejo de la que el Señor
continuamente te dirige. Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada, como
fuente de energía y criterio de verdad, todo aquello que te llene de la paz de
Dios. Recuerda: todo cuanto te reprima e inquiete es falso. Te lo aseguro en
nombre de las leyes de la vida y de las promesas de Dios. Por eso, cuando te
sientas apesadumbrado y triste, adora y confía.”
Teilhard de
Chardin
1 comentario:
y ese mismo Dios le dijo a la M. Cándida: "No me agrada que pases tiempo pensando que eres pobre y que no podrás ir adelante. Qué,
¿no sabía yo que tú no tenías riquezas y bienes del mundo? Sí, lo sabía, y sé a quien escogí y por
qué la escogí. Quien te dio el deseo, te dará el poder y gracia, si eres fiel a mi llamamiento, y
palparán que la obra es mía y no de los hombres."
Publicar un comentario