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18 octubre 2013

Fijos los ojos en Jesús

Del eremita San Antonio:
 “Para guardar enteramente toda la Doctrina de los mandamientos pueden bastar las sagradas Escrituras. Pero también será muy bueno si los monjes se consolaran unos a otros con recíprocos coloquios o conferencias espirituales”.

09 julio 2013

Fijos los ojos en Jesús

La inteligencia emocional consiste, en saber gestionar bien los sentimientos de envidia, rivalidad, resentimiento, tanto en el plano interpersonal como en el plano intergrupal.

La inteligencia emocional aparece cada vez más ligada a la creatividad, a la cooperación y a la innovación social.

08 julio 2013

Fijos los ojos en Jesús

Lo que mata la cooperación es el sentimiento de que yo no gano nada en la relación, mientras otros se aprovechan delo que yo aporto.

07 julio 2013

Fijos los ojos en Jesús

La Vida Religiosa encarna los valores evangélicos transformados en programas de innovación social: 
en la cooperación, participación igualitaria y con liderazgo compartido, en los bienes al servicio del desarrollo integral de la persona.

la Fraternidad, el amor gratuito, el perdón mutuo, la corresponsabilidad social, la obediencia a Dios en la fraternidad, es el medio para amar a Dios y al prójimo.

13 abril 2013

Fijos los ojos en Jesús

                                          It is Me; don't be afraid

07 febrero 2013

Fijos los ojos en Jesús


“No te inquietes por las dificultades de la vida, por sus altibajos, por sus decepciones, por su porvenir más o menos sombrío. Quiere lo que Dios quiere. Ofrécele en medio de vicisitudes y dificultades el sacrificio de tu alma sencilla que, pese a todo, acepta los designios de su Providencia. Poco importa que te consideres un frustrado, si Dios te considera plenamente realizado, a su gusto. Confía ciegamente en ese Dios que te quiere para sí, y que llegará hasta ti, aunque jamás le veas. Piensa que estás en sus manos, tanto más fuertemente cogido cuanto más decaído y triste te encuentres. Vive feliz, te lo suplico, vive en paz, que nada te altere, que nada sea capaz de quitarte tu paz: ni la fatiga psíquica, ni tus fallos morales. Haz que brote y conserva siempre en tu rostro una dulce sonrisa, reflejo de la que el Señor continuamente te dirige. Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada, como fuente de energía y criterio de verdad, todo aquello que te llene de la paz de Dios. Recuerda: todo cuanto te reprima e inquiete es falso. Te lo aseguro en nombre de las leyes de la vida y de las promesas de Dios. Por eso, cuando te sientas apesadumbrado y triste, adora y confía.”

Teilhard de Chardin

06 febrero 2013

"Fijos los ojos en Jesús"

“No sé llamarte por otro nombre. Eres el más allá de todo. Todo lo que existe te mira y está pendiente de Ti. Lo que permanece, permanece en Ti. Lo que se mueve, gira en torno a Ti. Eres el fondo, el sentido, el fin de todo lo que existe. Los que viven, viven por Ti. Si saben leer en el universo, levantan la vista a Ti y te cantan un himno silencioso. Eres el único. Eres cada uno y eres ninguno. No eres un ser solo y no eres un conjunto. Eres todo y eres otro. ¿Tu nombre? Los tienes todos. ¿Cómo podremos llamarte? No hay nombre para Ti. Ningún espíritu, por penetrante que sea, puede volar hasta Ti y comprenderte. Te llamamos el más allá de todo. No sabemos darte otro nombre. Óyenos.”


Oración atribuída a San Gregorio Nacianceno
(esta oración procede de la Iglesia Oriental del siglo III o IV)

05 febrero 2013

"Fijos los ojos en Jesús"

Fijemos la mirada en Jesús




Carta a los Hebreos 12,1-4. 


Por lo tanto, ya que estamos rodeados de una verdadera nube de testigos, despojémonos de todo lo que nos estorba, en especial del pecado, que siempre nos asedia, y corramos resueltamente al combate que se nos presenta. 

Fijemos la mirada en el iniciador y consumador de nuestra fe, en Jesús, el cual, en lugar del gozo que se le ofrecía, soportó la cruz sin tener en cuenta la infamia, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. 

Piensen en aquel que sufrió semejante hostilidad por parte de los pecadores, y así no se dejarán abatir por el desaliento. 

Después de todo, en la lucha contra el pecado, ustedes no han resistido todavía hasta derramar su sangre.