05 agosto 2012

Niños que dibujan tanques y muertos


Aulas improvisadas. Gracias a las terapias que los niños reciben en este centro de Líbano, muchos han superado sus miedos En una pizarra “veleda” con un rotulador rojo, la maestra escribe palabras en inglés que los alumnos leen en voz alta. Los despachos y almacenes de una vieja cooperativa agraria se han trasformado en aulas con sillas y mesas de plástico de esta escuela improvisada para refugiados sirios.
 
“Nos preparamos para el peor escenario, por eso queremos que aprendan inglés y francés para que puedan ingresar el próximo curso en las escuelas libanesas”, comenta Samir Ismail, responsable del proyecto educativo en Aarsal de la ONG italiana Terre des Hommes, dentro de un programa para niños refugiados sirios de Unicef. 

“Sin el conocimiento de un idioma extranjero los niños sirios serán rechazados en cualquier colegio público o privado de Líbano”, insiste el responsable educativo, que teme que la situación en Siria no mejorará  en mucho tiempo.
Alrededor de 700 familias numerosas de la provincia de Homs, que han huido de los bombardeos de las fuerzas de Bachar al Asad, han encontrado refugio en esta localidad libanesa de 45.000 habitantes, que comparte 60 kilómetros de frontera con Siria. Después de 15 meses de conflicto, que ha dejado más de 15.000 muertes, y con pocos visos de mejorar, muchos sirios han perdido la esperanza de poder regresar en un futuro cercano a sus hogares. 

A Ismail le llama la atención que en su centro sólo haya 70 niños matriculados, cuando más de la mitad de los refugiados en la ciudad fronteriza libanesa de Aarsal son menores de edad. “Los padres tienen miedo de que sus hijos salgan de casa, por eso no vienen muchos a la escuela”, explica Ismail. 

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