Diez kilos menos, casi una veintena de días de ayuno, una visita a urgencias y una multa por ocupar la calle
después, el alcalde de la localidad extremeña de Alburquerque (Badajoz)
continúa con su huelga de hambre frente al Ministerio de Industria.
La lucha pacífica de Ángel Vadillo por llevar las energías renovables a su comarca no está escatimando en apoyos. Desde que llegase a Madrid tras una marcha a pie de más de 600 kilómetros el pasado abril, Alburquerque y los pueblos
colindantes no han parado de apoyarle en intentar que el Gobierno dé
marcha atrás en el decreto que aprobó el pasado enero que suprime las
primas a las energías renovables.
"Es como un mesías para la zona" , afirma Ramón Díaz
Farias, alcalde de Villanueva del Fresno, en la Extremadura sur casi
colindante con Portugal. Además, está convencido de que Vadillo llegará "hasta el final"
porque considera que el mismo alcalde se ve como la persona que tiene
que hacer algo así. Algo que corrobora el propio 'alcalde verde', como
ya se le conoce: "No me voy a ir hasta que cumpla mi objetivo o hasta
que el cuerpo aguante".

El conflicto
Ángel Vadillo ha decidido realizar la huelga de hambre debido a la
decisión del Gobierno de no prorrogar las ayudas a la creación de
instalaciones de energía renovable.
Alburquerque, un pueblo donde el alcalde habla de que el desempleo llega casi a la mitad de la población,
se había proyectado un plan para la creación de 5 centrales
termosolares, lo que conllevaría una inversión de mil millones de euros y
que, asegura Vadillo, crearía "850 puestos de trabajo directos".
Al aprobarse, a finales de enero, el real decreto que suprimía estas
ayudas, el proyecto alburquerqueño quedaba cancelado. Y fue ahí donde
empezó la 'lucha' de su alcalde. Llegó a Madrid a pie con la intención
de verse con el ministro de Industria, José Manuel Soria. No lo consiguió, y se quedó dos meses a las puertas de su ministerio "esperando a que me recibiese".
Decidió dar un paso más e inició su huelga de hambre el pasado 10 de
junio. "Es la única manera de que te hagan caso". Las puertas del
Ministerio se cerraron, pero Soria no tardó en recibirle tras este anuncio. Fue el primer viernes de su huelga de hambre, ya llevaba cinco días sin ingerir alimentos.
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