01 julio 2012

Adiós a la Selectividad

Nuevas pruebas educativas 

La Ley de Mejora de la Calidad Educativa ya está en marcha. Ayer el titular de Educación, José Ignacio Wert, presentó al Consejo de Ministros el primer informe sobre esta norma que modificará la vigente Ley Orgánica de Educación, de 2006, que pretende ser «gradual, prudente y basada en el sentido común». ¿Por qué es necesario reformar otra vez el sistema educativo? El Gobierno considera un logro que en las últimas décadas hayamos logrado universalizar la educación, pero el problema reside en que «el actual sistema no permite progresar hacia una mejora de los resultados, como evidencian las pobres calificaciones de los alumnos españoles en las pruebas PISA, las elevadas tasas de fracaso escolar y abandono temprano y el reducido número que consigue la excelencia», insiste Wert. Y la primera herencia en caer es la prueba de Selectividad.

Así, desde el Ministerio buscan darle la vuelta a la enseñanza centrándose en tres patas: la reforma de la educación, el impulso del estatuto del docente y la mejora del sistema universitario. «Buscamos que los resultados académicos se traduzcan en trabajo», aseguran fuentes de Educación. En la «búsqueda de la equidad y del talento entre los estudiantes», el nuevo sistema educativo sufrirá modificaciones desde su base, aunque el incremento del valor de las asignaturas instrumentales, como Lengua o Matemáticas, es una constante a lo largo de toda la enseñanza preuniversitaria.

Los alumnos que cursen sexto de Primaria serán los primeros en enfrentarse a las pruebas que se van a imponer en todo el sistema educativo. De acuerdo con la nueva norma, que esperan que se apruebe en la sesión parlamentaria previa a la Navidad, para acceder a Secundaria, los alumnos tendrán que superar un examen básico que demuestre sus conocimientos de lectura, escritura y cálculo. «Debe servir para señalizar la calidad de la enseñanza que han recibido», explican fuentes del Ministerio. Si el alumno no supera la prueba, repetirá. Sin embargo, si no logra pasar el examen pero ya ha repetido en Primaria, se le permitirá pasar de ciclo. Eso sí, sus profesores redactarán un informe explicando las dificultades del menor para que en Secundaria puedan hacerle un seguimiento especial. Actualmente, el 22% pasa a Secundaria sin entender bien lo que lee.

Demanda educativa
En la Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO) es donde más hincapié quiere hacer el equipo de Wert. No sólo se incorpora otra nueva prueba al finalizar el último curso, también se busca mejorar la oferta educativa y «elegir más temprano los itinerarios». Una de las quejas generalizadas de la comunidad educativa es que se estudian demasiadas materias. En algunos cursos, como en tercero de la ESO, llegan a tener hasta trece asignaturas. Educación quiere dejarlo en 6 o 7 asignaturas tanto en Secundaria como en Bachillerato. Las optativas se van a reducir drásticamente y se fomentarán en un 25% las asignaturas instrumentales.

Tras finalizar la enseñanza obligatoria, los alumnos que aprueben todo recibirán el título de Secundaria, pero aquéllos que decidan continuar con su formación o que hayan suspendido alguna asignatura estarán obligados a superar una nueva prueba. En este punto, los  alumnos deben decidir si optan por un módulo de FP o por continuar con el Bachillerato. La prueba variará en función de su elección.

En Secundaria también se añaden modificaciones, como la opción para  los de segundo de la ESO de estudiar PCPI (Programas de Cualificación Profesional Inicial), «siempre que sean mayores de 15 años».

La duda de si cuarto de la ESO desaparecerá en favor de un año más de Bachillerato, se disipa. «Este curso se concibe como iniciación al Bachillerato», afirman desde el Ministerio. Así, el alumno decidirá antes su enfoque educativo, pero «sin crear su propio menú. Eliminando muchas optativas». 

No hay comentarios: