07 julio 2012

La violencia amenaza con empañar las primeras elecciones en Libia en 60 años

Los 'checkpoints' volvieron a poblar desde anoche las principales avenidas y las entradas y salidas de Trípoli. Hoy se celebra una cita importante y la seguridad se ha extremado ante la amenaza de que la violencia empañe las primeras elecciones libres de la era post Gadafi.
Decenas de milicianos armados con los viejos AK-47 que hicieron la revolución contra el régimen volvieron a salir a las calles para velar por el proceso electoral. La mayoría no eran más que simples chavales ataviados con chanclas y bermudas. Pero eso es lo que les hacía más peligrosos, eufóricos tras la final de la Copa Árabe de fútbol entre Libia y Marruecos y desilusionados por perder en los penaltis.
La violencia contenida se podía mascar. Las últimas noticias, anoche, hablaban de un helicóptero derribado en Bengasi por disparos de arma ligera. Uno de sus tripulantes ha resultado muerto. El aparato transportaba material electoral. En los últimos días se han multiplicado los asaltos a sedes electorales y la quema de papeletas en el este del país, en protesta por lo que consideran un reparto desigual de los escaños de la Asamblea Legislativa.

 Propaganda electoral en las calles de Trípoli. | Efe

Elecciones históricas

Los libios acuden hoy a votar en los primeros comicios en 60 años. Nadie recuerda unas elecciones después de las que tuvieron lugar en 1952, cuando Libia era una monarquía. Hoy está en juego el futuro del país, el perfil de un Estado que aún está por dibujar.
La jornada ha arrancado marcada por los incidentes. Las autoridades libias han suspendido temporalmente la votación en Ajdabiya, una de las principales ciudades del este del país, así como en Brega, después de varias agresiones contra colegios electorales de esas localidades, según informa Efe.
Grupos de libios defensores del federalismo, que consideran que el este del país estará infrarrepresentado en la asamblea legislativa que se elige hoy, y algunos islamistas radicales irrumpieron en varios centros de voto y quemaron o robaron las urnas.
Pese a todo, la población está ilusionada con participar en estos comicios, aunque la política es algo que aún no comprende bien. "No voy a votar porque no sé a quién. Demasiados partidos y candidatos que no conozco", comentaba Ahmed Mabruk cuando se le preguntaba por sus preferencias de voto.
Prever cuál es el partido ganador es una difícil misión. "Hablar de una clasificación es aún imposible. Es muy pronto para definir cuál es el mapa ideológico de los libios. Estas elecciones podrían dibujarlo. La gente aún no tiene definida su inclinación política ni tiene idea de qué significa ser de derecha, de izquierda o de centro. Así que vamos a escribir el futuro de Libia en el sentido ideológico", considera Musbah Hangari, candidato independiente.
Están en juego los 200 escaños del Congreso Nacional Popular, un parlamento que deberá elegir al primer ministro y al gobierno que sustituirá al denostado Consejo Nacional de Transición (CNT) presidido por Mustafa Abdel Yalil. La región de Tripolitania se adjudica 120 escaños mientras que la Cirenaica (con capital Bengasi) estará representada por 60 diputados. Otros tantos irán a parar al Fezzan, la región del sur.
Más de 3.500 candidatos entre independientes y afiliados a las 142 formaciones políticas aspiran a un escaño. Muchos de ellos mujeres, aunque no se ha conseguido establecer listas paritarias ni el umbral de una cuota femenina del 10% en el Parlamento.

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