Por Pedro Walpole y José Ignacio García
Los
Jesuitas y sus colaboradores en la misión quieren promover la
preocupación por la Ecología y tomar conciencia de la responsabilidad de
nuestro estilo de vida, a través de la formación y la reflexión, que
nos ayude a crear una sensibilidad ecológica y un compromiso de acción
global
A medida que se acerca la inauguración de la conferencia de Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, más conocida como Rio+20,
crecen las voces que denuncian que ésta tendrá un resultado muy
limitado o que incluso será un fracaso. El recuerdo de lo sucedido en la
Conferencia del Cambio Climático en Copenhague hace que duden hasta los
más optimistas. 20 años después de la Cumbre de la Tierra, en la que la
Agenda 21
se convirtió en hilo conductor para el cambio, volvemos a reunirnos
para discutir sobre las posibilidades del desarrollo sostenible.
Evidentemente
no es fácil hacer una evaluación de veinte años de actividad. Si
consideramos las expectativas en reducción de la pobreza, acceso de
millones de personas a sanidad, educación o patrones de consumo tal y
como ha sucedido en los llamados BRICS (Brasil, Rusia, India, China)
entonces sí tenemos motivos para celebrar. Pero algunos de los temas que
se discutieron en el 92 en Rio no sólo no han mejorado sino que han
empeorado. La pobreza extrema sigue afectando a más de mil millones de
personas en el mundo, el hambre, las hambrunas siguen aconteciendo así
como conflictos armados y violencia. Lo que todavía es más evidente es
el efecto negativo de la acción humana en su medio ambiente (agotamiento
de recursos naturales, desertificación, polución) y el continuo impacto
del cambio climático, mantenido por el excesivo consumo de algunos y su
falta de solidaridad.
El reciente informe “Perspectivas del Medio Ambiente Mundial” o GEO-5 del
Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente afirma que: “Los
cambios que actualmente se observan en el sistema Tierra no tienen
precedentes en la historia de la humanidad. Los esfuerzos por reducir la
velocidad o la magnitud de los cambios – incluyendo una mejora en la
eficiencia de los recursos y medidas de mitigación – han dado resultados
moderados pero no han conseguido revertir los cambios ambientales
adversos. En los últimos cinco años no han disminuido ni la escala de
los cambios ni su velocidad.”
La
humanidad se está acercando a algunos umbrales como no lo había hecho
nunca antes, algunos los ha traspasado a nivel local o regional y en
muchos otros estamos muy cerca de hacerlo. La perspectiva global es hoy
mucho más negativa, urgente y grave que nunca. Por eso provoca más miedo
la posibilidad de que Rio+20 puede ser un nuevo fracaso a engrosar la
larga lista de los fallidos procesos internacionales por promover la
sostenibilidad. Lo que está en juego es mucho más que la reputación de
los diplomáticos, y mucho más que la capacidad de las Naciones Unidas
por ser ese organismo que coordine las políticas globales. Es evidente
que los gobiernos no se han centrado de la manera adecuada en estos
problemas durante las dos últimas décadas y ahora en medio de una
devastadora crisis financiera y un comercio internacional ingobernable
es difícil imaginar que va a surgir la voluntad política necesaria para
responder a la degradación medioambiental acumulada. Existe una gran
preocupación por la falta de voluntad y capacidad, de parte de los
gobiernos y poderes económicos, para afrontar esta situación. Sin duda
que esto significa una mayor responsabilidad de parte de la sociedad
civil que tendrá que demandar las respuestas adecuadas.
Rio+20 comenzó el 13 de Junio con la 3ª Reunión del Comité Preparatorio
que es el órgano encargado de hacer que el borrador de 88 páginas con
centenas de frases entre paréntesis (que es el modo de la diplomacia
para expresas el desacuerdo en las negociaciones internacionales) se
convierta en un documento listo para la discusión y tal vez ser
aprobado. Este Comité Preparatorio concluirá el 15 de Junio. Desde el 15
se celebrarán los “Diálogos para el Desarrollo Sostenible”
que es una iniciativa especial que quiere acercar a la sociedad civil,
el sector privado, las organizaciones no gubernamentales y la comunidad
científica para discutir cuestiones fundamentales sobre el desarrollo
sostenible. El objetivo es obtener conclusiones que se puedan incorporar
a la discusión del documento oficial de la conferencia.
El
miércoles 20 de junio se celebrará la sesión de apertura de la
Conferencia del Segmento de Alto Nivel que reunirá a Jefes de Estado y
de Gobierno de 115 estados. Las conclusiones de esta conferencia están
previstas para el 25 de junio.
Los
dos temas principales de esta conferencia son “una economía verde” y la
“reducción de la pobreza.” Este segundo tema es mucho más conocido
aunque también genera cuestiones, especialmente en las formas que se
están adoptando para erradicar situaciones tan dramáticas. Por otro
lado, el concepto “economía verde” está lleno de ambigüedades y no
admite una interpretación unívoca. No se está seguro de la capacidad de
este concepto “verde” de promover los cambios necesarios para
transformar la estructura económica actual y asumir los posibles costes.
La dificultad del concepto “economía verde” se muestra en la dificultad
de formular un borrador de documento conjunto para países desarrollados
y menos desarrollados.
Pero Rio+20 será mucho más que esto. La ciudad va a acoger a decenas de miles de participantes en la Cumbre de los Pueblos,
un evento semejante al Foro Social Mundial que nación precisamente en
Brasil. Serán dos semanas de presentaciones, mesas redondas, encuentros,
debates e incluso liturgias. La Cumbre de los Pueblos cuenta con un
apoyo importante del gobierno de Brasil que quería que Rio se asociase
con un lugar de amplia participación social y no sólo como el lugar del
encuentro.
Se
ha buscado la manera de conectar la Cumbre de los Pueblos con la
Conferencia de Naciones Unidas, para ello una plataforma virtual
permitirá trasladar a la conferencia oficial los acuerdos de la Cumbre
de los Pueblos. Rio quiere promover la participación para mostrar que
necesitamos un auténtico proceso desde abajo hacia arriba, que permita
que la sostenibilidad sea algo real y no otra materia objeto de
comercio.
Ecojesuit,
junto con algunos jesuitas y amigos, seguirá esta Conferencia desde Rio
y tratará de acercar los debates tanto de la Conferencia de Naciones
Unidas como de la Cumbre de los Pueblos. Queremos colaborar a generar un
debate abierto.
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