Carta nº 149
Septiembre 1898
“Me alegro de que aumente el número de niñas y de que adelanten en
ciencia, labores y particularmente en la virtud”
“Querida M.
Cándida: Ya ha pasado las fiesta de tu
cumple, de tu 167 cumple. ¿Cómo va la resaca de tanto acto? Por Murcia me han
contado que la misa huertana ha quedado muy bien, como todos los años. Espero
que estés orgullosa de todo lo que se celebra en tu honor y a través de ti en
honor del Señor.
Hoy
te escribo unas letras para decirte que no nos veremos en Brasil. La vida te
pone delante, muchas veces, tomar una decisión. Y tras unas semanas de
reflexión he decidido que no puedo asistir al 2EIL, que el cuerpo y la mente
deben ir juntas siempre. Y ante esto sólo me brotan palabras y sentimientos de
agradecimiento y confianza en Dios.”
Ya
estamos en junio y de nuevo, las “casualidades de la M. Cándida en el tiempo”.
En estos días de admisiones me encuentro con esta perla. Yo también me alegro,
M. Cándida, que aumente el número de niños y niñas que van a tener la suerte de
educarse bajo el carisma que iniciaste aquel 8 de diciembre de 1871. De verdad
que conforme voy conociendo estilos, formas, enfoques de otros lugares, voy
descubriendo que ese estilo propio de las Hijas de Jesús es el mejor para nuestros
alumnos. Me refiero a lo que subyace debajo de la ciencia, de las tecnologías y
habilidades. Es la forma de hacer y escuchar. Es la cercanía, la libertad, la
alegría, el trato personal, la importancia de los alumnos, la apertura, el
trabajo y el esfuerzo.
Hoy
me asomo al calendario del mes de junio y leo:” Seamos fieles en las cosas
pequeñas para que no desmayemos en las pruebas grandes”. Y quizá eso es lo que
pensabas cuando hablabas de adelantar o crecer en virtud. Se trata de preparar
a personas para que crezcan de forma equilibrada. Esa es la clave. Pero con la
certeza que nosotros tenemos la tienda de las semillas, no de los frutos, de
esas semillas heredadas y a las que no queremos renunciar.
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