Cuántas veces habremos
asentido con la cabeza, o incluso respondido con una sonrisa, a lo que
un amigo acaba de decirnos en la barra de un bar y –que nadie se entere-
no hemos entendido. Cuántas veces hemos intentado, sin éxito, leer los
labios de aquel al que tenemos al lado pero que no oímos por la música o
los gritos de los clientes del bar.
Cuántas veces, en fin, nos hemos desesperado porque aquella conversación tranquila que pretendíamos mantener en un bar con unos amigos o con la pareja se ha transformado en un duelo de mímicas en un intento por hacernos entender.
En España se grita mucho, sí. Y en los bares la música está demasiado alta. Por eso este invento parece especialmente pensado para nuestro país: un sistema de altavoces que absorbe el sonido y lo devuelve convertido en silencio.
Cuántas veces, en fin, nos hemos desesperado porque aquella conversación tranquila que pretendíamos mantener en un bar con unos amigos o con la pareja se ha transformado en un duelo de mímicas en un intento por hacernos entender.
En España se grita mucho, sí. Y en los bares la música está demasiado alta. Por eso este invento parece especialmente pensado para nuestro país: un sistema de altavoces que absorbe el sonido y lo devuelve convertido en silencio.
Lo ha aplicado, a modo de prueba, el dueño de un restaurante mejicano en
Berkeley (Estados Unidos). Consta de 123 altavoces y micrófonos que
captan el sonido ambiente y lo remiten a un ordenador que, a su vez, lo
procesa, y que lo devuelve al entorno convertido en un “contrasonido” que amortigua el ruido reinante.En el fondo, este sistema atenúa las reverberaciones que se producen en el local, producto de las conversaciones cruzadas, cuando empiezan a ser demasiado elevadas, y permite que los clientes no tengan que elevar su tono de voz de forma inconsciente, algo que, a su vez, lo único que hace es elevar los decibelios.
Todo este proceso, además, se puede controlar desde un Ipad, e incluso se puede modular dependiendo de la zona del bar, de tal forma que puede haber zonas en las que el silencio es prácticamente total y otras con más “ambiente”. Además, los altavoces y micrófonos están perfectamente camuflados tras los elementos del local, con lo que el cliente no advierte de su presencia.
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