Pedro Alonso reflexiona a partir de esta pregunta.
“El fin justifica los medios” rezaba la famosa
frase atribuida al Sr. Maquiavelo. Sin duda que para muchas personas en
el mundo es así, entre ellos muchos políticos actuales de dentro y
fuera de nuestro país. Nos levantamos y acostamos oyendo sin cesar
noticias económicas a cual más catastrófica, mientras parece habernos
salido a todos una prima nueva, que no conocíamos y tampoco viene de
Venezuela. La llaman “prima de riesgo” y eso sí, por voraz y malcriada
parece que va a acabar con todo lo que nos queda. Mientras tanto
nuestros políticos andan preocupadísimos con el tema y los que tienen el
encargo de gobernar hacen reforma tras reforma (“estructurales” las
llaman), que significan en la práctica sacrificar en el altar de los
dioses del libre mercado, los derechos sociales y laborales conseguidos
después de tantos años de esfuerzo. Todo es según dicen, para lograr la
tan ansiada recuperación económica y la prosperidad perdida.
La experiencia de fe en el Dios cristiano nos va
desvelando el rostro de un Dios cercano y solidario, comprometido con la
suerte de las víctimas. Así lo va descubriendo ya el pueblo de Israel y
reflejando en las páginas del Antiguo Testamento: “Bien me sé los
pensamientos sobre vosotros –oráculo de Yahvé-, pensamientos de paz y no
de desgracia, de daros un porvenir de esperanza” (Jer 29, 11). Y así lo
pide el mensaje de Jesús y la Tradición de la Iglesia, por mucho que
algunos de sus responsables se empeñen en decirnos con sus palabras y
sus silencios que el Evangelio es una especie de devocionario.

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