Parece
que fue ayer cuando comenzábamos el curso embarcados en el buque Valbanera. Nos
poníamos en camino teniendo por delante una travesía llena de incertidumbres
pero, también, teniendo muy claro nuestro destino, viajábamos juntos con rumbo al fin del mundo.
Y
parece que fue ayer cuando Madre Cándida envió a las primeras hijas de Jesús a
Brasil para comenzar a expandir su carisma, siempre disponibles al servicio de
Cristo y de la Iglesia donde más se las necesitara; acompañando, colaborando,
educando…
Ellas
tuvieron como brújula, igual que hoy nosotros le tenemos de GPS, a Aquel que
siempre nos da las coordenadas exactas de dónde y junto a quién debemos estar;
de Aquel que nos orienta, nos guía, nos cuida y protege; es decir, de Dios. Y
por ello, con esa profunda y firme fe en hacer lo que Dios quiere que se haga,
ellas ayudaron y nosotros hoy seguimos colaborando en la construcción de un
mundo más justo y digno para todos.
En la
tarde especial del 21 de junio, el colegio FI de Salamanca se reunió en familia, bajo un ambiente festivo y de
profundo agradecimiento; para celebrar la clausura del Año Jubilar. Cien años de
la expansión misionera de las Hijas de Jesús en el mundo, cien años de
presencia del carisma de una mujer que hace cien años partió para estar
definitivamente al lado del Dios que es amor y al que dedicó su vida.
Del mismo modo, se nos envió a seguir trabajando por ese sueño y esperando que dentro de cien años
otros creyentes y seguidores del carisma de la santa, nuestra santa, den
gracias a Dios por una labor que, seguirá traspasando el tiempo y las
fronteras, porque nos seguirá invitando a ir “al fin del mundo”.
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