El medio informativo da noticia de las inmensas posibilidades de la
comunicación, gracias a las tecnologías que se aplican. Su campo es
ilimitado y abundan la diversidad de actitudes y visiones, tanto objetivas como interesadas.
La Iglesia no queda exenta de este foro y, mientras unos están
haciendo un trabajo excelente de comunicación transparente a favor de
las personas y de la extensión del Evangelio, otros caen continuamente en aquello que Jesús siempre censuró: la injuria, la difamación y el juicio condenatorio, contando a la vez con grupos mediáticos que les dan cobertura.
Esta última actitud no tiene justificación alguna
cuando se hace de la mentira el estilo habitual y la calumnia se cierne
sobre personas cuya dignidad es digna de respeto y que han entregado su
vida a la misión que les ha sido confiada, llamados a ser, como todo
cristiano, un signo visible del amor de Dios.
Solo esta transparencia, la limpieza de corazón –dice Jesús–, nos capacita para ver a Dios. No seamos de los que la impiden.
Por Sebastiá Taltavull Anglada
Obispo auxiliar de Barcelona

No hay comentarios:
Publicar un comentario