El
suelo del piso brilla como una patena, el orden preside la cocina, en
las perchas cuelgan camisas perfectamente planchadas y el cuarto del
bebé parecería auténtico si no fuera porque quien duerme en la cuna es
un muñeco. En esta casa de la calle Francisco Silvela de Madrid no vive
nadie, pero proporciona una nueva vida para decenas de mujeres sin
trabajo que reciben allí una formación en servicio doméstico con la que
sacar a su familia adelante.
El
lunes 21 de mayo comenzaba en este centro del Servicio Diocesano de
Empleo de Cáritas Madrid uno de los cursos que dará las herramientas
necesarias a una docena de mujeres para encontrar empleo. «En el
servicio doméstico no hay crisis, sigue siendo una necesidad imperiosa
para familias con personas mayores dependientes o con niños, no alcanzo a
devolver llamadas», asegura Astrid Salas, la responsable del taller.

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