Carta nº 143 Mayo 1898
“En cuanto a los
sufrimientos, no deja de haber; pero yo, con mi Jesús crucificado, confío salir
victoriosa”
Y yo también, M. Cándida, y yo
también. Es cierto que los sufrimientos están y estarán siempre, pero qué
grande es saber que hay una herramienta que alivia y ayuda a “salir victorioso”.
Para
los que leen estos comentarios a las perlas que descubro en las cartas de la M.
Cándida, y para los que compartimos este carisma desde nuestro ser cristiano,
desde nuestra vocación, para todos, es momento de unirnos mañana en una simple
oración por un amigo que inicia un camino de dolor y esperanza, un camino que
acabará en victoria según los designios de Dios. Por él y por todos los que puedan
necesitar ese empujón, mañana una oración.
No
dejo de sorprenderme con las casualidades de la vida con las perlas. Hace mucho
tiempo que las coincidencias se convierten en diálogo, que la M. Cándida va
guiando el camino, que la reflexión y el pensamiento acompañan la vida; y es
cuando te das cuenta que hay algo más, que hay que dejarse tocar, que hay que
creer en la esperanza que viene de ese Padre que nunca nos abandona.
“La
esperanza es la motivación más profunda a la hora de abrir el futuro pues hace
posible mirar más allá del cumplimiento de lo urgente y apremiante.” No pensaba
Carlos Díaz en el eco que sus palabras escritas en la revista Acontecimiento
tendrían para mí, en estos momentos. Soy persona de esperanza, de futuro
abierto y confiado, de confianza, de aceptación.

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