Carta nº 142 Mayo
1898
“…siguiéndole
fielmente en esta vida, después le poseamos para siempre en la otra, sin temor
ninguno de perderle. ¡Qué felicidad! ”
Mucho
ánimo a todos los profes y alumnos que, como nosotros, empezamos con muchas
ganas el tercer trimestre. Os deseo que vaya todo muy bien y que disfrutemos de
las festividades de abril y mayo, sobre todo del 27 de abril y del 31 de mayo.
¿Qué es lo que
atrajo a la M. Cándida, para ser como era, para escribir lo que escribía desde
ese corazón lleno de sabiduría? ¿Qué es lo que la impulsó a seguirle tan
fielmente? ¿Qué le llevó a ser tan feliz a pesar de todas las dificultades?
La respuesta me
llega hoy en las palabras de Francisco Ortega, al que agradezco su artículo y
sus palabras tan bien escritas.
“La vida misma es atractiva, y en esta vida nos atraen muchas cosas
materiales, porque cada una de ellas nos proporciona alguna satisfacción o
felicidad. El dinero, el prestigio y la fama también nos atraen. Pero si
sumamos todas estas pequeñas felicidades, no logramos la “felicidad profunda” a
la que aspira la persona humana.
Nos atraen también ciertas personas, que destacan en alguna disciplina
(música, deporte,…) o son líderes que aglutinan a miles de personas…Y en la
vida ordinaria, en las relaciones humanas de cada día, nos atraen otras
personas, cuando descubrimos en ellas un buen carácter, alegría, sencillez,
trato amable, disposición a servir y ayudar…
La atracción inicial hacia una persona se va convirtiendo en relación
más cercana, en querer estar juntos, en ir identificándose uno con el otro y
puede llegar a un amor profundo. Este es ya un plano de mayor riqueza y
profundidad humana.
…¿Qué atractivo tiene Cristo crucificado (resucitado), para atraer a
todos hacia Él? Sólo puede ser el gran amor a todos. Un amor que se muestra en
gestos hacia el pecador arrepentido, hacia los lisiados, hacia los pobres y
marginados. Es el amor de la entrega total hasta la muerte. Así es como nos ama
Dios Padre.
Miles de hombres y mujeres en la historia se han sentido atraídos por
Cristo, lo han dejado todo por su amor y le han seguido hasta el final. Aquí
es donde la M. Cándida responde a este perfil.
El verdadero cristiano es el que se siente atraído por Jesús.
El verdadero cristiano es el que se siente atraído por Jesús.

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