16 abril 2012

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 142


Carta nº 142     Mayo 1898
“…siguiéndole fielmente en esta vida, después le poseamos para siempre en la otra, sin temor ninguno de perderle. ¡Qué felicidad!  ”  
Mucho ánimo a todos los profes y alumnos que, como nosotros, empezamos con muchas ganas el tercer trimestre. Os deseo que vaya todo muy bien y que disfrutemos de las festividades de abril y mayo, sobre todo del 27 de abril y del 31 de mayo.
¿Qué es lo que atrajo a la M. Cándida, para ser como era, para escribir lo que escribía desde ese corazón lleno de sabiduría? ¿Qué es lo que la impulsó a seguirle tan fielmente? ¿Qué le llevó a ser tan feliz a pesar de todas las dificultades?
La respuesta me llega hoy en las palabras de Francisco Ortega, al que agradezco su artículo y sus palabras tan bien escritas.
“La vida misma es atractiva, y en esta vida nos atraen muchas cosas materiales, porque cada una de ellas nos proporciona alguna satisfacción o felicidad. El dinero, el prestigio y la fama también nos atraen. Pero si sumamos todas estas pequeñas felicidades, no logramos la “felicidad profunda” a la que aspira la persona humana.
Nos atraen también ciertas personas, que destacan en alguna disciplina (música, deporte,…) o son líderes que aglutinan a miles de personas…Y en la vida ordinaria, en las relaciones humanas de cada día, nos atraen otras personas, cuando descubrimos en ellas un buen carácter, alegría, sencillez, trato amable, disposición a servir y ayudar…
La atracción inicial hacia una persona se va convirtiendo en relación más cercana, en querer estar juntos, en ir identificándose uno con el otro y puede llegar a un amor profundo. Este es ya un plano de mayor riqueza y profundidad humana.
…¿Qué atractivo tiene Cristo crucificado (resucitado), para atraer a todos hacia Él? Sólo puede ser el gran amor a todos. Un amor que se muestra en gestos hacia el pecador arrepentido, hacia los lisiados, hacia los pobres y marginados. Es el amor de la entrega total hasta la muerte. Así es como nos ama Dios Padre.
Miles de hombres y mujeres en la historia se han sentido atraídos por Cristo, lo han dejado todo por su amor y le han seguido hasta el final. Aquí es donde la M. Cándida responde a este perfil. 
El verdadero cristiano es el que se siente atraído por Jesús.



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