Rápida, espasmódica, superficial, líquida, acelerada y abierta. Así es la comunicación que hoy establecen las redes sociales: blogs, Facebook, Twitter, iPads, iPhones, etc. Todo es vértigo, prisa y premura.
Lo que parecía materia de novelas de ciencia ficción, ha pasado a ser
de un realismo atroz y palpitante. William Gibson escribía en Neuromante lo que ahora es ya realidad.
Es el ciberespacio en el que se mueve su cibercowboy, Case, como Julian Sorel se movía en Rojo y Negro de Stendhal. Movimiento en el movimiento. Ya lo intuyó Julio Verne con el nombre de Nautilus. Mobilis in mobili. Movimiento en el movimiento. Gibson se acerca aún más al presente en su escenario cibernético.
Internet permite, además, abrir cauces internos, canales de comunicación que hacen que se conozcan personas que de otra forma no se hubieran conocido y que, en muchas ocasiones, son de una gran riqueza. Son las grandes avenidas del anonimato.
Por Juan Rubio

No hay comentarios:
Publicar un comentario