Iba a ser una mañana cualquiera. Una más. Pero Mucha jamás podrá olvidar
lo que vivió en apenas unas horas. En ese espacio de tiempo, vio volar
las vidas de diez niños. Varios de ellos se fueron entre en sus brazos.
Impotente, violentada por su incapacidad para remediar la tragedia,
aquel día aprendió una lección que la acompañará el resto de sus días.
Para ella, aquella no fue una mañana cualquiera. Para Benín, sin
embargo, sí lo era. Carmen Blanco, Mucha para todos los que la quieren, y
su marido Ignacio Rebollo convivieron durante nueve meses en el
hospital de Zagnanado con una realidad cruel, difícil de afrontar para
un occidental, pero también con el ejemplo de sor Julia, una misionera
ourensana que en los últimos treinta años ha salvado miles de vidas al
frente de un centro médico enclavado en plena selva en el que
literalmente hace de todo: opera, consulta, gestiona... Es el ángel de
Benín.
Por Manuel Blanco

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