06 febrero 2012

RASGOS EMERGENTES

En Europa y Norteamérica estamos atravesando un invierno duro vocacionalmente. Con el bajísimo índice de natalidad y el fuerte viento del secularismo, el clima no es propicio para las vocaciones. Sin embargo, son abundantes en Asia y África. Porque parece que este es el signo del bienestar de la Vida Consagrada. Es decir, va bien, si hay muchas vocaciones. Va mal, si no hay vocaciones. Y pocos se acuerdan de que las vocaciones son un don de Dios. Y pocos se atreven a decir que la cantidad no es sinónimo de calidad.
El Espíritu Santo ofrece sus dones cuando quiere, a quien quiere y donde quiere. Porque no deja de actuar en su Iglesia, también el nuestro es tiempo de religiosos.
Los rasgos emergentes de una nueva Vida Consagrada son múltiples. Unos tienen señales de espectacularidad. Otros son más ocultos, pero llevan dentro su novedad y riqueza. Las nuevas comunidades son regalos que el Espíritu hace en este desierto que atravesamos.
Pero, como las caravanas en el desierto, los que están cargando con el duro peso de las instituciones, servidoras de la Iglesia y de la humanidad, son las grandes órdenes y los institutos apostólicos. Aun contando con gente mayor.
Por Aquilino Bocos CMF

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