Carta nº 135 Noviembre
1897
“En Él confiemos
todo, pues nos ha de sacar adelante, siempre que sea para su gloria y bien de
las almas”
Querida M. Cándida:
Un
año más contigo en Cuaresma, ya ha pasado el primer domingo y Marcos, de una
forma muy breve, nos anima a cambiar y nos dice que es posible superar las
tentaciones, que es posible mejorar, que hace falta oración, a veces retirada,
para tomar aire y volver a “Galilea” a anunciar el Evangelio, volver a nuestro
trabajo, nuestro día a día (esa es nuestra Galilea) y anunciar la Buena
Noticia, anunciar que nunca estamos solos para caminar.
Hoy
nos dices que confiemos, ya lo llevas diciendo muchas veces; pero hoy nos
vuelves a decir que confiemos en Él, con mayúsculas. Y especialmente nos
aportas el todo, eso está bien para evitar que se nos ocurra confiar en Dios
sólo una parte, a veces la que nos interesa. En Él, todo. Pero ¿por qué? Y tú
nos respondes: porque si alguien nos puede sacar adelante, ese es Dios.
En
estos tiempos difíciles de crisis, en estos días de incertidumbre en todo:
trabajo, casa, sueldo, … es cuando Dios nos dice, a través de tus palabras
escritas, que nos ha de sacra adelante.
Pero
¿cómo? Muchas veces y de muchas maneras hemos hablado de esto. Siempre Dios
cuenta con nosotros, siempre Dios necesita nuestras manos e incluso, siempre
hay alguien que nos cuenta historias de tigres que nos ilustras y nos hacen
comprender mejor todo esto.
Pero
salir adelante si, pero no a cualquier precio. No. Salir adelante según el
proyecto de Dios, es decir, el del Evangelio. Buscar el camino justo, el que
nos lleva a ser felices con nuestros sacrificios, el que genera felicidad con
nuestros esfuerzos a favor de los demás.
Podemos
cambiar el mundo, pero no podemos cambiar el mundo que no conocemos. Entonces
cambiemos el mundo que nos rodea. Y en esa aventura confiamos que Dios nos
sacará adelante.
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