El día 2 de febrero es la fiesta de la Presentación
del Señor en el templo. Desde el año 1997, por iniciativa del Beato
Juan Pablo II, se celebra ese díala Jornada Mundialdela Vida
Consagrada. Enese día miramos a la vida consagrada y a cada uno de sus
miembros como un don de Dios a la Iglesia y ala humanidad. Juntosdamos
gracias a Dios por las Órdenes e Institutos religiosos dedicados a la
contemplación o a las obras de apostolado, por las Sociedades de vida
apostólica, por los Institutos seculares, por el Orden de las vírgenes,
por las Nuevas Formas de vida consagrada.
El
lema escogido para este año es: “VEN Y SÍGUEME” (Mc 10, 21). Vida
Consagrada y Nueva Evangelización. Acontece después de la celebración
dela Jornada Mundialde la Juventud en Madrid y en el horizonte del
próximo Sínodo de los Obispos sobre el temala Nueva Evangelizaciónpara
la transmisión de la fe cristiana (Roma, 7 al 28 de octubre de 2012).
La nueva evangelización, a la que nos convoca la Iglesia, es principalmente un desafío espiritual para salir dela indiferencia. Depende, en gran medida, de la credibilidad de nuestra vida y de la convicción de que la gracia de Dios obra y transforma hasta convertir los corazones. La nueva evangelización requiere nuevos evangelizadores.
Por lo que se refiere a la vida consagrada el documento Lineamenta para prepararla Asamblea Sinodalafirma: “Una gran tarea en la nueva evangelización corresponde a la vida consagrada, en las antiguas y nuevas formas” (n. 8). Los consagrados están llamados por su vocación, consagración y misión a vivir un estilo de vida, que exige, en primer lugar, la santidad de vida a la que toda la Iglesia está llamada. Este estilo se expresa visiblemente en los consejos evangélicos vividos en comunidad. A través de ellos se manifiesta la radicalidad y la novedad del seguimiento de Jesucristo. La consagración es así instrumento de nueva evangelización.
El Beato Juan Pablo II, en la exhortación apostólica Vita consecrata, en un número dedicado a la nueva evangelización, afirmaba que “para hacer frente de manera adecuada a los grandes desafíos que la historia actual pone a la nueva evangelización, se requiere que la vida consagrada se deje interpelar continuamente por la Palabra revelada y por los signos de los tiempos” (VC, 81).
El Papa Benedicto XVI, en el Encuentro con religiosas jóvenes, enla Jornada Mundialde la Juventud, al hablar de la radicalidad de la vida consagrada, les decía: “Queridas hermanas, este es el testimonio de la santidad ala que Diosos llama, siguiendo muy de cerca y sin condiciones a Jesucristo en la consagración, comunión y misión. La Iglesia necesita de vuestra fidelidad joven arraigada y edificada en Cristo. Gracias por vuestro “sí” generoso, total y perpetuo a la llamada del Amado. Quela Virgen María sostenga y acompañe vuestra juventud consagrada, con el vivo deseo de que interpele, aliente e ilumine a todos los jóvenes”.
La nueva evangelización, a la que nos convoca la Iglesia, es principalmente un desafío espiritual para salir dela indiferencia. Depende, en gran medida, de la credibilidad de nuestra vida y de la convicción de que la gracia de Dios obra y transforma hasta convertir los corazones. La nueva evangelización requiere nuevos evangelizadores.
Por lo que se refiere a la vida consagrada el documento Lineamenta para prepararla Asamblea Sinodalafirma: “Una gran tarea en la nueva evangelización corresponde a la vida consagrada, en las antiguas y nuevas formas” (n. 8). Los consagrados están llamados por su vocación, consagración y misión a vivir un estilo de vida, que exige, en primer lugar, la santidad de vida a la que toda la Iglesia está llamada. Este estilo se expresa visiblemente en los consejos evangélicos vividos en comunidad. A través de ellos se manifiesta la radicalidad y la novedad del seguimiento de Jesucristo. La consagración es así instrumento de nueva evangelización.
El Beato Juan Pablo II, en la exhortación apostólica Vita consecrata, en un número dedicado a la nueva evangelización, afirmaba que “para hacer frente de manera adecuada a los grandes desafíos que la historia actual pone a la nueva evangelización, se requiere que la vida consagrada se deje interpelar continuamente por la Palabra revelada y por los signos de los tiempos” (VC, 81).
El Papa Benedicto XVI, en el Encuentro con religiosas jóvenes, enla Jornada Mundialde la Juventud, al hablar de la radicalidad de la vida consagrada, les decía: “Queridas hermanas, este es el testimonio de la santidad ala que Diosos llama, siguiendo muy de cerca y sin condiciones a Jesucristo en la consagración, comunión y misión. La Iglesia necesita de vuestra fidelidad joven arraigada y edificada en Cristo. Gracias por vuestro “sí” generoso, total y perpetuo a la llamada del Amado. Quela Virgen María sostenga y acompañe vuestra juventud consagrada, con el vivo deseo de que interpele, aliente e ilumine a todos los jóvenes”.
+ Vicente Jiménez Zamora
Obispo de Santander
Obispo de Santander

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