Es tan sencillo que casi da vergüenza: dar un antibiótico de uso común, la azitromicina, podría erradicar el pian,
una enfermedad endémica de zonas tropicales que se manifiesta en forma
de úlceras en la piel (parecidas a la sífilis, con la que está
emparentada), pero que en sus formas más graves, cuando afecta a niños,
puede alterar la formación de los huesos, lo que acarrea graves
secuelas.
La enfermedad está tan olvidada que la Organización Mundial de la Salud
no se atreve a dar una estimación de casos. Solo en Indonesia y Papúa,
donde han trabajado los médicos españoles que han propuesto el
tratamiento, Oriol Mitjà y Quique Bassat, se calcula que hay 5.000 casos
al año. En los noventa se estimaba que en el mundo eran 2,5 millones
los enfermos.

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