12 enero 2012

La crisis lleva a jóvenes en paro y familias a pedir ayuda en el albergue

El albergue San Francisco abrió sus puertas en 1971 para ofrecer ayuda a personas que no tenían medios y que estaban de paso por la ciudad. Así funcionó hasta 2009 en el que la realidad social provocó que los franciscanos que lo dirigen le diesen un nuevo giro, creando un espacio de acogida diurna para aquellos que lo necesitasen. Desde entonces, el número de usuarios no ha dejado de aumentar, especialmente en los últimos tiempos debido a la crisis.
El rector del convento, Francisco Castro Miramontes, explica que en 2011 han pernoctado en el albergue 728 personas y se ha atendido a más de mil.
El incremento de la demanda no es, sin embargo, la única consecuencia de la crisis, también ha cambiado el perfil del usuario. "Es especialmente preocupante el aumento del número de jóvenes, normalmente chicos que se habían emancipado gracias al trabajo, pero que se han quedado en paro", explica Castro, "con todo el riesgo que supone entrar en el círculo de la calle por degradación".

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