“Así es la vida, hoy
somos y mañana no existiremos; Dios tenga misericordia de nosotros”
La misericordia de
Dios es grande. Gracias a ella podemos vivir confiados y a la vez
comprometidos. “ El significado de esta palabra nos remite a una actitud
compasiva del corazón (del latín “cor”) Decía Louis-Joseph Lebret de la
misericordia como esa capacidad que debe tener el cristiano para asumir en su
corazón a la miseria y a los que sufren, para solidarizarse con ellos y para actuar
con el fin de esa situación”(Toni Esteve).
Como
decía la M. Cándida, hay que tener esto muy presente, sin obsesiones, pero con
insistencia y constancia. Hay que ser conscientes que la vida pasa y pasa
rápido. Precisamente estamos en contacto con muchas realidades, con muchos
sustos en este sentido, y sin embargo todavía se nos olvida que “hoy somos y
mañana no existiremos” por lo tanto mientras seamos, debemos vivir con
misericordia pues será la misericordia la que nos espere al final de nuestro camino.
Como
dirían en los grandes discursos: Por todo lo anteriormente expuesto…, pues algo
así digo ahora: Por todo lo comentado y reflexionado, por la misericordia de
Dios, quiero y descubro que esta palabra me despierta la actitud para perdonar
y pedir perdón, para olvidar (borrar) la ofensa y volver a empezar de nuevo en
una relación fraterna (¡que grande es esto de volver a empezar de nuevo!).
“Ser
misericordioso es no mostrarse riguroso con quien nos ha ofendido, es dar
muestras de grandeza de alma ante quien nos ha humillado. La misericordia es un
acto de confianza en el otro” (Toni Esteve).
Estaba
imaginando pasar, como un scaner de identidad, este último párrafo por la vida,
mejor dicho, por lo que conozco de la vida de la M. Cándida y creo que encaja
muy bien, creo que es el resumen del perfil de las grandes personas y por eso
creo y descubro un horizonte y un camino por hacer, que bajo la luz de la
confianza, me anima a seguir.

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