A mediados del pasado diciembre, una mujer conocía la condena en firme
de su hijo de 14 años por propinarle dos palizas en menos de dos
semanas. Lo relataba con detalle la prensa de Murcia. No son noticias
que se lean a menudo. Tampoco es frecuente que un joven agreda a su
familia. La última encuesta del Instituto de la Juventud
que aborda las situaciones de conflicto señala que el 94% de los
jóvenes entre 15 y 29 años "nunca" ha tenido enfrentamientos violentos
con sus padres. Pero la realidad también muestra que los casos de menores que maltratan a sus padres —madres, en la inmensa mayoría— se han disparado en la última década,
aunque en la mayoría de ocasiones se queden ocultos. Y las
consecuencias son absolutamente devastadoras para las víctimas, pero
también para el agresor.
Por Yaiza Perera
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