Durante la presentación, el pasado lunes, de un libro más que interesante sobre responsabilidad médica, su autor, Domingo Bello Janeiro, acuñó una nueva expresión que probablemente no hará furor y que, sin embargo, tiene mucha enjundia: «consentimiento informado humanizado». Y es que el acto médico es, ante todo y sobre todo, una relación comunicativa entre personas, y malo, muy malo para todos los actores intervinientes cuando se pierde de vista esa perspectiva. Como señaló el ilustre catedrático coruñés, una parte notable de las demandas que se ven en los tribunales de justicia obedecen a fallos en el consentimiento informado. Por ello urge recuperar la confianza como núcleo de la relación médico?enfermo, así como el equilibrio entre el principio de beneficencia y el de autonomía, porque si el paternalismo del médico viola el respeto que debe tenerse al paciente en cuanto persona, ciertamente la autonomía del enfermo erigida como principio absoluto erosiona la independencia de juicio del médico.

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