17 octubre 2011

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 116


Carta nº 116 Abril 1897

“Dios tenga misericordia de nosotros y nos haga todos suyos”

Ser de Dios es fácil decirlo, es fácil quererlo, pero es difícil serlo. Por eso la M. Cándida que sabe mucho de esfuerzo, de tropiezos, de cercanía con Dios, pide que Dios tenga misericordia de nosotros. Pide que sea la misericordia de Dios la que nos reciba y nos juzgue. Yo creo, y nunca mejor dicho, que tenía más razón que un santo.

Espero que Dios tenga misericordia de mí, de nosotros y nos haga todos suyos. Cierto. Pero mientras tanto, espero hacer las cosas como Dios quiere, espero acercarme un poco y caminar lo más recto posible. Pero mientras tanto, espero vivir el mensaje de Jesús, en comunidad, en grupo, en ese grupo de hermanos con los que tanto comparto y aprendo, en ese grupo donde la fe se convierte en fraternidad. Pero mientras tanto … lo intentaré confiando siempre en su misericordia.

Ser de Dios no es tener sólo un nombre, no se trata de tener un carnet que diga a quien pertenezco. Es algo más. Ser de Dios es hacer como hicieron los santos y santas que a lo largo de la historia hemos conocido y de los que también hemos conocido lo que escribieron. Ser de Dios es buscar el encuentro y poner mi vida en marcha para parecerme lo más posible, vivir de forma que pueda ser un reflejo, aunque imperfecto, de quien quiero.

Ser de Dios es celebrar con muchas personas en todo el mundo un día como hoy: 17 de octubre. Hoy hace un año estábamos en Roma celebrando la canonización de una gran mujer. Celebrando el reconocimiento de la Iglesia a un mujer de la que podemos decir que es santa, aunque ya lo sabíamos. Por eso quiero compartir mi alegría al recordar esta fecha con la gran familia de la M. Cándida. He tenido ocasión a lo largo de mi vida de sentir cómo es esta familia y sólo tengo palabras de agradecimiento. Si, sólo palabras de agradecimiento a pesar de todo lo que ha pasado. Y es cierto que también he tenido otras palabras pero siempre desde el profundo cariño. Hoy creo que es un buen día para pedir perdón por si alguna de esas palabras han sido fuera de tono o hubiesen ofendido. No era mi intención.

¡¡ 17 de octubre de 2011!!

¡¡Felicidades!!

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