Hoy es, para todos nosotros, un día de fiesta en el que queremos expresar un sincero agradecimiento al Sr. Alcalde y a todos cuantos han hecho posible este acto como homenaje y agradecimiento a su vida y a su obra.
La misma ciudad que en otro momento histórico hizo posible que naciese la Congregación con un proyecto educativo cristiano y de promoción a favor de la mujer; hoy, al dedicarle estos jardines con motivo de su canonización, la reconoce como maestra, referente y testigo. Es el homenaje a una mujer sencilla que aportó la gran riqueza humana y espiritual de su persona y que, a través de su obra, sigue contribuyendo a la promoción de los valores cristianos a través de la educación.
Antes de terminar, me permito hacer uso de unos versos escritos por una Hija de Jesús, Anunciación Febrero, doctora en Pedagogía en la Universidad Pontificia de Salamanca, como epílogo a un precioso libro que ella escribió sobre la M. Cándida. Los versos hacen referencia al momento de su muerte el 9 de Agosto en esta ciudad de Salamanca.
“… Lleva el Tormes dolor,
-todo el dolor de Salamanca-,
y el doloroso asombro
de las torres barrocas
sobre el pretil del puente acongojadas.
Lleva el Tormes enjuto un dolor seco;
lleva dolor, dolor…
y un no sé qué de gloria
vestida en sol de agosto
-caliente sol de agosto-
de vida y esperanza”
(M.A. Febrero en “Doble Vertiente”)
Sin duda esa gloria de vida y esperanza es para todos nosotros, reunidos hoy aquí, motivo de alegría, y es lo que me lleva a decir en nombre de la gran familia de las Hijas de Jesús ¡MUCHAS GRACIAS!
Mercedes Vilas FI
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