El Parlamento gallego inició ayer la tramitación del proyecto de ley de convivencia y participación de la comunidad educativa con el único respaldo del PP, que cerró filas con un texto que el BNG considera repleto de «vaguedades» y que el PSdeG no dudó en calificar abiertamente de «bodrio». El conselleiro de Educación, Jesús Vázquez, se encargó de defender ante el pleno una iniciativa con la que se propone dotar al profesorado de la condición de autoridad pública y que, a diferencia de lo que hizo la Comunidad de Madrid, deja en manos de los centros la posibilidad de prohibir el uso de móviles o del velo islámico, el hiyab, en los recintos escolares.

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