A la hora de publicación de este post, a las 7:30 horas de la mañana del jueves 10 de marzo de 2011, debiesemos estar ya todos los integrantes de Juanitatxo-El Musical subidos al autobus, emprendiendo nuestro viaje hacia Valladolid. Hará una media hora que empezamos a cargar el maletero con el andamio, el banco, el perchero... y demás pertrechos necesarios para el Musical, y como no, de nuestras maletas y mochilas, pues hasta la madrugada del sábado no regresaremos a casa.
Por delante quedan todavía algunas horas de trayecto. Algunos aprovecharán para echar una cabezadita, otros para charlar, otros para corregir, escuchar música... Y al llegar, a descargar rapidito para pasar toda la tarde montando el escenario, probando sonido y luces, haciendo un último ensayo... y es que mañana, Juanitatxo vuelve a representarse.
Y todo ello, da igual que sean las 7:00 de la mañana o que el día se haga largo, lo hacemos con muchas ganas, ilusión y entusiasmo. Ganas de continuar disfrutando de una experiencia que difícilmente olvidaremos. Ilusión por las representaciones ante el público de Valladolid, Segovia y Medina del Campo. Y entusiasmo por poder seguir compartiendo y dando a conocer la vida de la Madre Cándida y, de esta manera, dar gracias por su vida y por la de tantas y tantas Hijas de Jesús y miembros de la familia de las jesuitinas que han continuado su labor.
Por delante quedan todavía algunas horas de trayecto. Algunos aprovecharán para echar una cabezadita, otros para charlar, otros para corregir, escuchar música... Y al llegar, a descargar rapidito para pasar toda la tarde montando el escenario, probando sonido y luces, haciendo un último ensayo... y es que mañana, Juanitatxo vuelve a representarse.
Y todo ello, da igual que sean las 7:00 de la mañana o que el día se haga largo, lo hacemos con muchas ganas, ilusión y entusiasmo. Ganas de continuar disfrutando de una experiencia que difícilmente olvidaremos. Ilusión por las representaciones ante el público de Valladolid, Segovia y Medina del Campo. Y entusiasmo por poder seguir compartiendo y dando a conocer la vida de la Madre Cándida y, de esta manera, dar gracias por su vida y por la de tantas y tantas Hijas de Jesús y miembros de la familia de las jesuitinas que han continuado su labor.
¡Por eso... ponemos rumbo a Valladolid!
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