Comienzan los relojes de la mañana,
abro los ojos a la luz del día,
escucho tu voz tranquila y amorosa
y me susurras al oído:
"TE QUIERO TAL COMO ERES".
Así, en debilidad, con mi vida en las manos,
te ofrezco lo que soy:
una pequeña vasija que te busca,
que se deja mirar por ti
y que despierta cada mañana
con deseos de encontrar tu agua.
Tus palabras resuenan:
"Te quiero para mí".
Y yo digo: pero si soy pobre,
si soy débil,
si...
Hágase tu voluntad, Señor.
abro los ojos a la luz del día,
escucho tu voz tranquila y amorosa
y me susurras al oído:
"TE QUIERO TAL COMO ERES".
Así, en debilidad, con mi vida en las manos,
te ofrezco lo que soy:
una pequeña vasija que te busca,
que se deja mirar por ti
y que despierta cada mañana
con deseos de encontrar tu agua.
Tus palabras resuenan:
"Te quiero para mí".
Y yo digo: pero si soy pobre,
si soy débil,
si...
Hágase tu voluntad, Señor.
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