17 noviembre 2009

Si IGNACIO ELLACURÍA LEVANTARA la CABEZA...

Hoy hace 20 años, Juan Antonio Ellacuría también conversó con José María Tojeira, actual rector de la Universidad Centroamérica (UCA). Fue por teléfono, para pedir una confirmación de lo que acababa de escuchar en la radio: que su hermano Ignacio Ellacuría y a otras siete personas habían sido asesinadas en El Salvador. Hoy también hablarán, pero serán otras las circunstancias.
Son las 10 de la mañana, y en unos minutos el Ejecutivo salvadoreño reconocerá por primera vez en público los aportes de los seis jesuitas masacrados aquel 16 de noviembre de 1989, y lo hará con la máxima distinción que otorga el Estado, la Orden Nacional José Matías Delgado Gran Cruz Placa de Oro.
La ceremonia es en el Salón de Honor de Casa Presidencial, que se ha quedado pequeño. Es este un local con pretensiones versallescas, de paredes pintadas de blanco y oro, con cortinas doradas, cuadros de próceres y dos grandes lámparas que cuelgan del techo. El traje formal era un requisito explícito en las tarjetas de invitación.

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