16 noviembre 2009

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 39



Carta nº 39 Mayo 1893
“Las enfermas de alma y cuerpo, que sanen. Las primeras son peores

Estar enfermo es grave. De este asunto, como de muchos otros, sabía muy bien la M. Cándida por su propia experiencia y vida, por sus tiempos de recuperación cuando tanto había por hacer, pero siempre aceptando que era lo tenía que ser y nunca desesperándose.

Estar enfermo es grave, pero más grave es estar enfermo del alma. La medicina es distinta y el tratamiento también. Y es muy fácil hablar de todo esto cuando tu cuerpo y tu alma están más o menos sanos. Es verdad que siempre hay achaque que nos viene n por la edad o por los avatares de la propia vida.

Coincido con la M. Cándida en que es peor estar enfermo del alma que del cuerpo, pero en ambos casos no se puede elegir. Lo que sí puedo elegir es la forma con la que llevar estas enfermedades. Y conozco muchas personas que llevan la enfermedad del cuerpo con una bendita alegría, sin exagerar, sin alardear, pero impresiona saber de ellos y ver cómo viven y disfrutan. Impresiona cómo ayudan a los demás a entender algo que cuesta entender con la sola ayuda de la razón. La alegría y la esperanza no están reñidas con la enfermedad.

En ambos casos también hay un remedio eficaz: reconocer la enfermedad y ver las posibilidades que se tienen a partir de esa realidad. Y hay mucho por hacer. Y hay mucho por pedir. Y hay mucha gente dispuesta a ayudar. Y siempre está Dios como el que ayuda, acompaña y sana.

Esta carta es un buen motivo para acercarme y ofrecer lo que tengo.
Esta carta es una invitación a abrir los ojos, acercarnos y ofrecernos.

No hay comentarios: