
Carta nº 11 1889 ó 1890
“Yo estoy tranquila, porque así veo la voluntad de Dios”
Descubrir la voluntad de Dios en medio del ruido es bastante complicado. Es preciso buscar el silencio para oír, no para aislarse y no querer saber nada de los demás. Para eso no vale el silencio.
Estar tranquilo cuando los acontecimientos que te rodean te llevan a lo contrario también es complicado.
“Estar tranquilo” y “descubrir la voluntad de Dios” van muy unidos, tanto que te planteas como puede estar tranquilo un padre que descubre que su hijo recién nacido tiene un ojo por el que no ve nada. Y descubres que esa tranquilidad tiene un sentido que, a veces, no llegas a entender. Y entonces es cuando te pones en sus manos y te encuentras que sus manos te abrazan en forma de médico o enfermera de una forma que no sabes explicar, de una manera que parece que te sobrepasa, pero tan real como que vives. Gracias Toni por tu compartir.
Posiblemente no vemos a Dios con los ojos de nuestro cuerpo, pero sin duda vemos a Dios con los ojos del corazón, que también ven.
“Yo estoy tranquila, porque así veo la voluntad de Dios”
Descubrir la voluntad de Dios en medio del ruido es bastante complicado. Es preciso buscar el silencio para oír, no para aislarse y no querer saber nada de los demás. Para eso no vale el silencio.
Estar tranquilo cuando los acontecimientos que te rodean te llevan a lo contrario también es complicado.
“Estar tranquilo” y “descubrir la voluntad de Dios” van muy unidos, tanto que te planteas como puede estar tranquilo un padre que descubre que su hijo recién nacido tiene un ojo por el que no ve nada. Y descubres que esa tranquilidad tiene un sentido que, a veces, no llegas a entender. Y entonces es cuando te pones en sus manos y te encuentras que sus manos te abrazan en forma de médico o enfermera de una forma que no sabes explicar, de una manera que parece que te sobrepasa, pero tan real como que vives. Gracias Toni por tu compartir.
Posiblemente no vemos a Dios con los ojos de nuestro cuerpo, pero sin duda vemos a Dios con los ojos del corazón, que también ven.
Posiblemente la vida no sea el tópico camino de rosas que pensábamos, pero sin duda se puede disfrutar con Dios.
Yo estoy tranquilo, Dios existe.
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