Lo importante no es hacer cosas externas sino cambiar por dentro. Nos pide que cambiemos de corazón. Que le amemos con un corazón nuevo. Desea hacernos un trasplante. No quiere que nuestra Cuaresma se reduzca a hacer unas cuantas cosas: recibir la ceniza, comer menos y no tomar carne los viernes. Hay cosas que el Señor quiere que realicemos y otras que dejemos de hacer. Pero no busca un cambio superficial.Cambiar el corazón consiste en darse cuenta de que todo lo que está al margen de Dios es ceniza. Sin Él no somos nada. Muchas veces hemos buscado la felicidad lejos de Dios. Y lo que el Señor quiere de nosotros es que volvamos a Él, que tengamos un corazón arrepentido. Quiere decir que nos duelan nuestros pecados, no tanto por haber fallado nosotros, sino por haber huido de Él.
VOLVER AL PADRE PRÓDIGO
Y donde volvemos de verdad a Dios es el la Confesión, donde nuestro dolor se hace auténtico. Por eso dice San Pablo «en nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios». Y también con pequeñas obras de oración, ayuno, y limosna volvemos a Dios, porque se convierten en manifestación del amor que le tenemos.
EL CIRUJANO Y SU MADRE
Pero no nos empeñemos en hacer nosotros las cosas solos: dejemos actuar al Señor, Él es nuestro cirujano Salmo Responsorial: «Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro». Él hace todo mejor que nosotros. Es verdad que lo más importante de la Cuaresma es que nos convirtamos, que cambiemos de vida. Pero esto no lo conseguiremos con nuestras fuerzas: habrá que pedirlo, y poner lo que esté de nuestra parte.
María como buena madre está esperando que volvamos a Dios, y nos ayudará si se lo pedimos.VOLVER AL PADRE PRÓDIGO
Y donde volvemos de verdad a Dios es el la Confesión, donde nuestro dolor se hace auténtico. Por eso dice San Pablo «en nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios». Y también con pequeñas obras de oración, ayuno, y limosna volvemos a Dios, porque se convierten en manifestación del amor que le tenemos.
EL CIRUJANO Y SU MADRE
Pero no nos empeñemos en hacer nosotros las cosas solos: dejemos actuar al Señor, Él es nuestro cirujano Salmo Responsorial: «Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro». Él hace todo mejor que nosotros. Es verdad que lo más importante de la Cuaresma es que nos convirtamos, que cambiemos de vida. Pero esto no lo conseguiremos con nuestras fuerzas: habrá que pedirlo, y poner lo que esté de nuestra parte.
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