29 agosto 2011

Palabras en la arena


Un padre y su hijo vivían del cultivo de la tierra. El hijo, muy sagaz, se dedicó a hacer fechorías y terminó en la cárcel.
Padre e hijo se comunicaban por carta. Un día el padre le escribió: “Ésta es la última carta. Estoy muy anciano y no puedo cultivar la tierra para conseguir lo necesario para comer“.
El hijo le respondió: “Todo el dinero, armas y bienes que conseguí con mis fechorías están enterrados en el huerto de casa y son para ti”.
Al momento llegó un batallón del ejército que removió totalmente el terreno.
El hijo volvió a escribir a su padre: “Ahora creo que ya puedes sembrar la tierra”

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